Mi súbito interés por una encíclica
La reciente publicación de la encíclica Magnifica Humanitas por parte del Papa León XIV ha trasladado el debate sobre la inteligencia artificial desde los despachos de Silicon Valley hasta el corazón de la doctrina moral global. En un gesto de indudable calado geopolítico, la presentación del documento en Roma contó con la presencia en primera fila de Christopher Olah , cofundador de Anthropic , erigido en la voz ética de la industria tras su firme negativa a que sus sistemas se utilicen con fines militares. El temor del Vaticano, por tanto, no habita en las aulas donde se busca el atajo fácil para realizar un examen; el verdadero riesgo es antropológico y apunta a la paulatina delegación del juicio ético y del esfuerzo humano en manos de un oráculo digital. Conviene trazar una frontera clara entre la eficacia técnica y la curiosidad intelectual. La inteligencia artificial, en su vertiente más noble, opera como la enciclopedia definitiva: un catalizador que elimina los tiempos muerto...