Ciclismo: Más allá de las banderas en Antas de Ulla


La etapa de hoy de la Vuelta ciclista a España, edición femenina, ha sido un ejercicio de control táctico que desembocó en un sprint masivo, tan espectacular como previsible. Lotte Kopecky se vistió de rojo tras batir por apenas media rueda a una incombustible Anna van der Breggen, en un duelo eléctrico decidido por pura colocación.

Más allá del resultado, estas jornadas invitan a la reflexión. Al observar a Pauline Ferrand-Prévot con su imponente musculatura o a Kasia Niewiadoma buscando su sitio, reafirmo mi convicción: en el deporte no existen las nacionalidades, sino los individuos. Poco importa el pasaporte de Niewiadoma; lo que apasiona y crea afición es su estilo, esa valentía indomable al lanzar sus ataques.

La épica no entiende de banderas, sino de la estética de una corredora retorciéndose sobre la bicicleta por puro talento. Aunque a la polaca Niewiadoma le ha faltado hoy esa chispa explosiva para el sprint, su identidad está en su entrega. Mañana el llano volverá a favorecer a Kopecky, mientras seguimos esperando la épica de la alta montaña, donde se resolverá el duelo de las gigantas.

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